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La Gratitud

Por: Andrés Morantes (andres@morantes.com)
Publicado: 20-Sep de 2017, 10:58 AM

¿Ya le dio las gracias a Dios por este día?

Hoy es un día espectacular que trae consigo infinidad de oportunidades y experiencias, y me siento agradecido con Dios y con las personas que me rodean, por el solo hecho de compartir y disfrutar de este maravilloso día. Personalmente, mi actitud ante la vida, está regida por el grandioso valor de la gratitud, ante cada nuevo día y ante las cosas me rodean, lo cual realmente transforma positivamente todo mi entorno.

Ser agradecido es el acto más humilde y sincero del ser humano. La vida que Dios nos ha dado es hermosa y nos la ha dado precisamente para disfrutarla, y podemos hacerlo en mayor grado si somos agradecidos con todo lo que la conforma; las personas que nos rodean, el lugar donde vivimos, el trabajo, el transporte que utilizamos, el lugar donde estudiamos, los alimentos, los libros, la música, etc. Un sin fin de cosas que podemos disfrutar y a veces no nos percatamos de cada una.

La satisfacción
Mantener una actitud basada en la gratitud, nos hace más humanos y conscientes de todo lo que vivimos y experimentamos. En Vida Imparable, libro del conferencista internacional Jhon Milton Rodríguez, el autor dice que cuando somos gratos ante algo demostramos que estamos “contentos y satisfechos” con lo que hay a nuestro alrededor. Es decir que la satisfacción va de la mano con la gratitud.

La queja
Lo contrario a estar agradecidos y mantener una actitud basada en la gratitud, es la queja, y sin darnos cuenta nos quejamos en todo momento. Somos “quejetas” por naturaleza. Nos quejamos por el frío o calor de la mañana, porque el agua no está caliente, por el trancón, por el jefe, por el empleado, etc. Y aunque es una actitud tan natural, en realidad la queja nos hace gruñones, despectivos y antipáticos.

Si usted tiene o maneja un negocio y tiene relación con clientes, seguramente se ha topado con algunos que de entrada ya pasan por antipáticos, precisamente por su hábito de quejarse. Imagine que así también lo pueden ver a usted otras personas, solo que no nos damos cuenta. Así como pasamos muchas cosas inadvertidas y no damos gracias por ello, no nos damos cuenta de lo tanto que nos quejamos.

La crítica
Y de la queja, que nos convierte en personas gruñonas, despectivas y antipáticas, nos convertimos en “críticos expertos”, bien sea de moda, de urbanismo, política, etc. No solo nos quejamos por lo propio sino también por lo ajeno y nos volvemos “criticones”. Lo curioso, es que nadie nos ha llamado para pedir nuestra opinión pero la vamos dando. En muchas ocasiones por criticar, podemos estar entrando en discusiones en las que no debemos estar. ¿Quienes somos nosotros para juzgar o criticar?

Además del estrés que manejamos por asuntos personales, de estudio y trabajo, la queja y la crítica aumentan en gran nivel estos niveles de estrés y de amargura. La queja y la crítica, de alguna manera “alivian momentáneamente” nuestro nivel de inconformismo ante algo, es como una especie de droga efímera, pero de que sirve criticar y juzgar si no somos parte activa de la solución.

La inconformidad
Cuando somos gratos y agradecidos nos sentimos satisfechos, mas no significa que tenemos que sentirnos conformes. La inconformidad no es mala. Precisamente el conferencista colombo-japonés Yokoi Kenji, en una de sus intervenciones asegura que la inconformidad es buena cuando va de la mano con la gratitud. Por ejemplo, “estoy agradecido con la ciudad de Bogotá por todo lo que me ha dado, pero que bueno sería tener mejores vías y menos trancón.”

También decía el señor Kenji que la inconformidad sin gratitud trae “rebelión”, rebeldía sin causa, mas la inconformidad unida a la gratitud trae “revolución” de cambios y progreso. A esto le agregaría, que además de ser agradecidos con Dios y con todo lo que nos rodea, debemos mantener un espíritu inconforme, esforzado y valiente.

Nuestra actitud está conformada por valores y principios, los cuales se construyen a través de hábitos. Siendo la gratitud uno de nuestros valores principales, vivamos cada día con el hábito de dar gracias por todo lo que nos suceda o experimentemos, y eliminemos con determinación el mal hábito de la queja y la crítica.

Sin duda, mantener una actitud positiva, donde entre nuestros valores y principios se mantenga la gratitud, nos permitirá disfrutar al máximo nuestra existencia. Dios nos ha dado demasiadas cosas para disfrutar y lo menos que podemos hacer, es ser agradecidos con Él y con nuestro entorno.
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